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Ressenya
Marina Tsvietáieva
Es ligera mi marcha
Per Laura Peña
15.10.2026
Amor y muerte no son aquí temas, sino pasiones: formas de relación con el mundo. Tsvietáieva se obsesiona, se fascina, se enamora a la vez de varios hombres -poetas-, , y confiesa que necesita ese estado de embriaguez para poder escribir. De ahí nacen sus poemas: la pasión, el erotismo, lo efímero del amor y de la vida, siempre dentro de la dureza. Y la noche, que vuelve una y otra vez, como un lugar donde todo se vuelve posible. Escribe como en sueños, desde la sombra (“soy la sombra de alguna otra sombra”), pero con una fuerza desafiante: “¡Que sean héroes los enemigos!”. Esa intensidad se oye también en la forma: los versos están llenos de cortes, guiones, exclamaciones y puntos suspensivos, como si el poema pensara mientras avanza.
«Doy las gracias por los breves encuentros», escribe en uno de sus versos, y su poesía parece eso: un agradecimiento a la vida, a lo más intenso de ella, a lo que queda cuando se llega al hueso. Pese a los sufrimientos, pese a la guerra, pese al adiós constante, Tsvietáieva encuentra lo poético en las despedidas, todo ello con el trasfondo de una soledad propia de un pájaro, que avanza ligero, aunque cargue con el peso de su siglo.
Es ligera mi marcha es, al final, la prueba de que para Tsvietáieva la poesía y la vida eran la misma cosa.