Desconocida para la gran mayoría de lectores peninsulares, más allá de los autores consagrados internacionalmente -Juan Gabriel Vasquez, Héctor Abad Faciolince, Piedad Bonnett, Laura Restrepo, entre otros - la narrativa colombiana actual destaca por algunos rasgos particulares: ante todo, Macondo hace tiempo que ha quedado muy atrás para las nuevas voces que, con vocación cosmopolita y urbana, no tienen ya al realismo mágico como referente y, más que a Gabo, mira a literaturas de otras realidades complejas; además, se trata de una literatura en buena parte escrita por mujeres o en la que las mujeres y la heterogeneidad cultural del país está muy presente con toda su complejidad; por último, por las temáticas, por las aproximaciones estilísticas, por la forma y el contenido las distintas violencias que desangran al país desde hace décadas constituyen la gran preocupación, el marco de referencia para una nueva literatura que, con personalidad propia, se distingue del resto de literaturas que hoy se escriben en América.
Imagen: Librería Aljibe, en Barichara, Santander, Colombia